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Venta por sector

Cómo vender tarjetas NFC de reseñas a peluquerías y barberías

Una peluquería es de los sitios más fáciles por los que empezar: decide el dueño, está dentro del local, cobra en un mostrador fijo y atiende a clientes que vuelven. La visita que funciona dura dos minutos: entras en hora valle, abres con las reseñas que tiene hoy en su ficha de Google, haces la demo con el dispositivo ya configurado con su propio enlace y cierras preguntando si lo dejáis puesto. Cada Tarjeta NFC + QR te deja 15,40 € al precio de venta recomendado y cada Stand NFC + QR, 28,90 €. Esta guía es el guion entero, con las objeciones que vas a oír y la respuesta a cada una.

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La visita a una peluquería, en cinco pasos

Si solo te llevas una cosa de esta guía, que sea esta secuencia. Está pensada para una visita a puerta fría de dos minutos, que es lo que vas a tener en un salón que está trabajando.

  • Antes de entrar, busca el salón en Google y mira su ficha: cuántas reseñas tiene y de cuándo es la última. Ese es el dato con el que abres.
  • Entra en hora valle, no con la sala llena, y pregunta por la persona que decide. En un salón pequeño suele estar cortando el pelo.
  • Preséntate en una frase y pide treinta segundos, no “un momento”. Un tiempo concreto se concede más fácil.
  • Haz la demo con el dispositivo ya configurado con el enlace de reseñas de ESE salón, y que lo acerque el móvil él, no tú.
  • Cierra con una pregunta de sí o no: “¿lo dejamos puesto hoy?”, con el precio y la factura por delante.

Tres cosas que no debes hacer nunca en esta visita: prometer que el negocio va a subir de posición en Google, dar a entender que las reseñas malas se pueden esconder o filtrar, y dejar el dispositivo “de prueba” sin fecha de vuelta. Las dos primeras no son verdad y la tercera es stock que no vuelve.

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Por qué una peluquería es el primer sitio al que entrar

Cuando empiezas a visitar negocios, el sector importa más que el discurso: hay locales donde la misma frase funciona y otros donde no llegas ni a decirla. La peluquería reúne casi todo lo que facilita una venta de este producto.

  • Decide el dueño y está dentro. No hay central, ni comité, ni “mándame un email y lo valoramos”: la persona que puede decir que sí tiene las tijeras en la mano.
  • Se cobra en un mostrador fijo, que es exactamente donde se queda de pie un soporte de reseñas.
  • El cliente vuelve. No es un turista de paso: es alguien que ya conoce al peluquero y que no tiene reparo en dejarle una reseña.
  • El servicio termina en un momento bueno. El cliente acaba de verse en el espejo y está contento o no lo está, pero lo sabe en ese instante.
  • Hay muchas, y juntas. En una calle comercial puedes hacer varias visitas seguidas sin coger el coche, y el coste de cada visita es tu tiempo, no el producto.
  • El importe es pequeño comparado con lo que factura un sillón en una mañana, así que la decisión no sube de nivel ni se aplaza a fin de mes.

Y conviene saber dónde no vas a cerrar, para no gastar la mañana: las cadenas con decisión centralizada (ahí la visita sirve para pedir el contacto de quien compra, no para vender), los salones que trabajan solo a domicilio —no tienen mostrador, así que lo suyo es la Tarjeta y no el Stand— y los locales que todavía no tienen ficha de Google. Si no tienen ficha, no hay sitio al que mandar la reseña: puedes ayudarle a crearla, pero eso es otra conversación y no es la venta de hoy.

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Qué formato le vendes a una peluquería

El Stand NFC + QR es la oferta por defecto en un salón: se queda de pie en el mostrador, a la vista mientras el cliente paga, y no depende de que nadie se acuerde de entregar nada. Es el formato que más margen deja por unidad, así que además es el que más te interesa a ti.

La Tarjeta NFC + QR es para el salón que trabaja a domicilio o para el que quiere una por puesto de trabajo: se entrega al cobrar, con el cambio o con la tarjeta de la próxima cita, y el cliente deja la reseña desde casa. Y la Placa NFC + QR (100 × 100 mm (10 × 10 cm, cuadrada)) es la venta de la puerta o del espejo: lleva adhesivo 3M en la parte trasera: se pega, sin tornillos ni taladro, que es lo que importa en un local de alquiler.

FormatoTe cuesta (10 uds)PVP recomendadoTe quedan
Tarjeta NFC + QR4,50 €/ud19,90 €15,40 €
Stand NFC + QR6,00 €/ud34,90 €28,90 €
Placa NFC + QR4,90 €/ud29,90 €25,00 €

Precios sin IVA (el 21 % se suma al pagar). El PVP es solo una referencia: el precio al que vendes lo pones tú, y cuantas más unidades pidas más baja tu precio de compra (la tabla completa está en proveedor NFC en España).

Lo normal en un salón es una unidad por punto de cobro, y dos si hay dos locales o dos cajas. No intentes colocarle diez: lo que hace crecer el pedido no es cargar a un cliente, es tener varios. Con el pedido mínimo de 10 unidades (45 € + IVA, 54,45 € de tu bolsillo) tienes para varias peluquerías, y lo que no vendas sirve para el siguiente negocio: el destino de cada dispositivo se cambia desde el panel las veces que haga falta y sin coste.

La comparación de los tres formatos, con material, medidas y precios al lado, está en la ficha de la Placa NFC + QR; los precios por volumen de los cinco, en proveedor NFC en España.

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El guion de la visita, paso a paso

Esto es lo que se dice y en qué orden. No hace falta aprendérselo de memoria, pero sí respetar el orden: cada paso se gana el siguiente.

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    Elige la hora, que vale más que el discurso

    Media mañana o media tarde entre semana. Nunca el sábado, nunca con la sala llena y nunca a la hora de cerrar. Si entras y ves que no es el momento, pregunta a qué hora puedes volver y vuelve: eso ya es media visita hecha.

  2. 2

    Mira su ficha de Google antes de entrar

    Treinta segundos en la puerta. Cuántas reseñas tiene, qué nota y de cuándo es la última. Con eso abres con algo suyo y no con un folleto: “he visto que tenéis la ficha con reseñas de hace meses”. Es concreto, es verdad y no suena a telemarketing.

  3. 3

    Preséntate en una frase y pide treinta segundos

    Nombre, de dónde vienes y para qué: “vendo un soporte para que vuestros clientes os dejen la reseña antes de salir por la puerta; ¿me das treinta segundos y lo ves?”. Un tiempo concreto se concede; “un momento” se niega.

  4. 4

    Haz la demo con su propio enlace, no con uno de muestra

    Antes de salir de casa, configura en el panel el dispositivo que vas a enseñar con la ficha del salón que vas a visitar. Al acercarle el móvil se abre la ventana para escribir la reseña de ESE salón, con su nombre. Eso es lo que convierte la explicación en una demostración, y se hace en un minuto desde el panel.

  5. 5

    Déjale el móvil a él

    Que lo acerque él, no tú. Que vea que no hay que instalar nada, que su cliente no tiene que buscar el negocio ni iniciar sesión en nada raro, y que si el móvil no lee NFC está el QR impreso al lado. Mientras lo tiene en la mano ya se lo está imaginando en el mostrador.

  6. 6

    Cierra con una pregunta de sí o no

    “¿Lo dejamos puesto hoy?”. Precio, que la factura lleva IVA y datos fiscales, y que no hay cuota ni permanencia. Si dice que sí, lo configuras y lo dejas funcionando antes de irte. Si dice que se lo piensa, cierra una fecha concreta para volver: sin fecha, no hay segunda visita.

  7. 7

    Si no está quien decide, no insistas: coge el dato

    Nombre de la persona y la hora a la que suele estar. Deja tu contacto, no el dispositivo. Un soporte dejado a prueba en un mostrador sin dueño no vuelve y no se vende: es stock perdido.

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Las seis objeciones que vas a oír en una peluquería

Son casi siempre las mismas y en el mismo orden. Llevarlas contestadas de antemano es la diferencia entre una conversación y un tartamudeo.

  1. 1

    “Ya tengo Booksy / la app de citas me pide valoraciones”

    Son cosas distintas y conviene decirlo sin pelearse con la app: las valoraciones que recoge una aplicación de citas viven dentro de esa aplicación, y lo que ve quien busca “peluquería cerca de mí” en Google o en el mapa son las reseñas de su ficha de Google. Este dispositivo trabaja sobre esa ficha, no sustituye a la agenda ni se pelea con ella.

  2. 2

    “Ya se lo pido a los clientes y no las dejan”

    Claro: pedirlo de palabra obliga al cliente a sacar el móvil, buscar el negocio, encontrarlo entre tres parecidos y escribir. Aquí acerca el teléfono y se le abre la ventana de escribir directamente. No garantiza que la escriba —eso no lo garantiza nadie—, pero le quita de en medio los cuatro pasos en los que se cae la gente.

  3. 3

    “¿Y si me ponen una mala?”

    La respuesta honesta es que este aparato no filtra nada ni puede hacerlo: manda a la ficha de Google y ahí escribe el cliente lo que quiera. Si alguien te vende un sistema que “solo deja pasar las buenas”, te está metiendo en un lío con Google. Lo que sí cambia es a quién se lo pides: si se lo pides a todos los clientes contentos que salen por la puerta, lo que pesa en la media deja de ser el día malo de uno.

  4. 4

    “¿Esto lleva cuota mensual?”

    No. Se paga el dispositivo una vez y el panel donde se gestiona es gratis. Si en tu reventa vas a cobrar tú algo aparte —una instalación, un mantenimiento—, dilo en esta misma frase: el “luego vino la cuota” es la forma más rápida de perder al cliente y a los que te hubiera recomendado.

  5. 5

    “Mis clientas son mayores y no se manejan con el móvil”

    Por eso cada dispositivo lleva también el QR impreso: la cámara del teléfono lo lee sin instalar nada. Y quien no quiera dejar reseña, no la deja: no se pierde nada, porque no hay que hacer ningún trámite para que funcione con el siguiente cliente.

  6. 6

    “Déjame que me lo piense”

    Acéptalo y ponle fecha: “te lo dejo pensado y paso el jueves a esta hora”. Y pregunta qué es lo que quiere pensar, porque normalmente no es el precio: es si lo va a usar el equipo. Si la duda es esa, el remedio es enseñar en treinta segundos a quien cobra qué frase tiene que decir.

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Lo que hay que hacer después de que te diga que sí

La venta no acaba al cobrar. Un salón en el que el dispositivo se queda en un cajón no repite, no te recomienda y te deja una posventa que no cobras.

  • Déjalo configurado y probado delante de él, con su propia ficha. Que lo vea funcionar una vez más antes de que te vayas.
  • Enseña a la persona que cobra la frase exacta que tiene que decir. Una, corta, y mejor si se la dices tú delante de un cliente real.
  • Colócalo donde se paga, no donde no molesta. Si acaba detrás de un expositor de productos, no lo verá nadie.
  • Vuelve a los quince días. Esa visita no es para vender: es para ver si lo están usando. De ahí salen la mayoría de las segundas ventas.
  • La segunda venta suele ser una unidad más por puesto, la Placa para la puerta o, si el salón publica de verdad en redes, el stand de Instagram. Si no publica, no se lo vendas: no le va a servir.
  • Pídele que te presente al negocio de al lado. En una calle comercial se conocen todos, y una presentación vale más que diez puertas frías.

Si el salón acaba cerrando o deja de usarlo, el dispositivo no se pierde: el destino se cambia desde el panel, gratis y las veces que haga falta, y esa unidad sirve para el siguiente cliente.

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Cuánto deja vender a peluquerías

El margen es lo único que te podemos poner por escrito, porque es nuestro: 15,40 € por Tarjeta y 28,90 € por Stand al precio de venta recomendado, comprando el pedido mínimo de 10 unidades. Ese primer pedido son 45 € + IVA (54,45 € reales) y lo recuperas con 3 unidades vendidas. Cuantas más pidas, más baja tu precio de compra: a 300 unidades la Tarjeta sale a 2,50 €/ud.

Lo que no te podemos decir es cuántas de cada diez puertas se cierran, porque depende de ti, de tu zona y del día. Cualquiera que te dé ese número se lo está inventando. Lo que sí sabes es el coste real de intentarlo: una visita a una peluquería son unos minutos, y el producto que le enseñas ya lo tienes comprado.

La cuenta completa por cantidades —qué cuesta cada pedido con el IVA, cuántas unidades hacen falta para recuperarlo y qué gastos hay que restar— está en cuánto se gana revendiendo tarjetas NFC. Y si todavía no estás dado de alta, los trámites y lo que implica venden desde casa están en cómo ser distribuidor de productos desde casa.

Lo que no prometemos: ni ventas, ni exclusividad por zonas, ni recompra del stock que no coloques. Tampoco prometemos a la peluquería que va a subir en Google: eso no depende de nosotros ni de ti.

Preguntas frecuentes

Dudas habituales

¿Cómo se le vende un dispositivo de reseñas a una peluquería?

Entrando en hora valle, preguntando por quien decide y pidiendo treinta segundos concretos. Se abre con un dato suyo —las reseñas que tiene hoy en su ficha de Google— y se hace una demo con el dispositivo ya configurado con el enlace de ese salón, dejando que sea él quien acerque el móvil. Se cierra con una pregunta de sí o no y, si se lo piensa, con una fecha para volver.

¿Qué le interesa a una peluquería de una tarjeta NFC de reseñas?

Que sus clientes dejen la reseña antes de salir por la puerta, que es cuando están contentos, sin tener que buscar el negocio en Google ni instalar nada. Para el salón es un pago único, sin cuota ni permanencia, y se coloca donde ya se cobra. Lo que no hay que prometerle es posición en Google ni filtrar las reseñas malas: ni se puede ni es legal según las normas de Google.

¿Qué contesto si la peluquería ya usa Booksy u otra app de citas?

Que no compiten. Las valoraciones de una aplicación de citas se quedan dentro de esa aplicación, y lo que ve alguien que busca una peluquería en Google o en el mapa son las reseñas de la ficha de Google. Este dispositivo trabaja sobre esa ficha y no toca la agenda ni la forma de reservar.

¿Qué formato le vendo a una peluquería, el stand o la tarjeta?

El Stand NFC + QR si el salón cobra en un mostrador fijo, que es el caso normal: se queda a la vista mientras el cliente paga. La Tarjeta NFC + QR si trabaja a domicilio o si quiere una por puesto, para entregarla al cobrar. La Placa NFC + QR es la venta añadida de la puerta o el espejo: mide 100 × 100 mm (10 × 10 cm, cuadrada) y lleva adhesivo 3M en la parte trasera: se pega, sin tornillos ni taladro.

¿Cuánto se gana vendiendo tarjetas NFC a peluquerías?

Al precio de venta recomendado quedan 15,40 € por cada Tarjeta y 28,90 € por cada Stand comprando el pedido mínimo de 10 unidades, que son 45 € + IVA (54,45 € reales) y se recuperan con 3 unidades vendidas. Cuántas vendas depende de cuántos negocios visites: no garantizamos ventas.

¿Hace falta ser autónomo para vender a peluquerías?

Para vender de forma habitual a negocios y emitir facturas hay que estar dado de alta, y eso lo tiene que ver cada uno con su gestor: nosotros no damos asesoramiento fiscal. Los trámites que entran en juego en España están explicados, sin cifras que cambian cada año, en la guía de [cómo ser distribuidor de productos desde casa](/guias/ser-distribuidor-de-productos-desde-casa).

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Pedido mínimo de 10 unidades (45 € + IVA), precio por volumen a la vista sin registrarse y envío desde nuestro stock en España en 24-48 h. El panel para configurar y reasignar cada dispositivo es gratis.