Guía para empezar
Cómo ser distribuidor de productos desde casa, paso a paso
Ser distribuidor desde casa es comprar producto a precio de proveedor, guardarlo en tu casa y vendérselo a negocios de tu zona, sin local ni almacén. Para hacerlo en regla en España hay que estar dado de alta antes de la primera factura (Hacienda y, si la actividad es habitual, Seguridad Social), y hace falta un producto que quepa en un armario y un proveedor con un pedido mínimo pequeño. En nuestro caso ese mínimo son 10 unidades, 45 € + IVA (54,45 € reales). Lo que no hace falta es pagar un canon, firmar exclusividad ni comprometerte a comprar cada mes.
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Qué es ser distribuidor desde casa (y qué no)
La palabra “distribuidor” se usa para dos cosas muy distintas, y conviene saber cuál de las dos te están ofreciendo cuando lees “hazte distribuidor de nuestros productos”.
- Distribuidor oficial o en exclusiva: firmas un contrato con un fabricante, te comprometes a un volumen de compra y a cambio tienes una zona reservada. Normalmente exige inversión, almacén y a veces un canon de entrada. Esto no se hace desde casa.
- Revendedor o distribuidor independiente: compras a precio de proveedor cuando quieres, sin contrato ni mínimos periódicos, y vendes a quien quieras al precio que decidas. El stock cabe en casa y el riesgo es solo lo que has pedido. Esto es lo que sí se hace desde casa, y es lo que ofrecemos nosotros.
Las dos son legítimas; lo que cambia es quién asume el riesgo. En la primera lo asumes tú por adelantado. En la segunda lo asumes pedido a pedido, y por eso el primer pedido debería ser pequeño aunque te salga más caro por unidad.
Si un proveedor te pide dinero por el derecho a vender su producto, antes de pagar pregúntate qué parte de su negocio son las ventas al público y qué parte son las altas de distribuidores.
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Qué hace falta en España para facturar desde casa
Para venderle a un negocio tienes que poder emitirle una factura, y para eso hay que estar dado de alta antes de empezar. Este es el mapa de trámites por su nombre, para que sepas qué preguntar; los importes y el régimen concreto que te toca dependen de tu caso.
- 1
Alta en Hacienda antes de la primera factura
Es la declaración censal (modelos 036 o 037), donde declaras que empiezas una actividad económica y en qué epígrafe encaja. El epígrafe lo elige tu gestor según lo que vayas a vender y cómo.
- 2
Alta en la Seguridad Social si la actividad es habitual
El régimen de autónomos (RETA). La cuota va por tramos según lo que ganes y existen bonificaciones para quien se da de alta por primera vez, pero los importes y las condiciones cambian de un año a otro: míralos en la Seguridad Social o pregúntaselos a tu gestor antes de contar con ellos.
- 3
IVA: lo cobras tú y lo ingresas tú
Estos productos llevan el 21 % de IVA. Se lo sumas al negocio en la factura, lo declaras por trimestres (modelo 303) y lo ingresas: ese dinero nunca ha sido tuyo. El IVA que pagas al comprar el stock normalmente te lo puedes deducir en la actividad, pero eso también es cosa del gestor.
- 4
IRPF: lo que ganas tributa
Si vas por estimación directa, se van haciendo pagos fraccionados trimestrales (modelo 130) y todo se regulariza en la declaración de la renta. Lo que tributa es el beneficio, no lo que facturas.
- 5
Facturas en condiciones y guardadas
Numeración correlativa, fecha, tus datos y los del negocio con su NIF, qué le has vendido, base imponible, tipo y cuota de IVA y total. Guarda las tuyas y también las de tus compras: son las que justifican tus gastos.
- 6
La casa como domicilio de la actividad
Usar tu vivienda para guardar stock y trabajar tiene sus propias reglas (qué parte de los suministros se puede deducir, qué dice tu ayuntamiento, qué dice tu comunidad de vecinos). Es otra de las preguntas para el gestor, no algo que puedas dar por hecho.
Nada de esto es asesoramiento fiscal y no podemos dártelo: es la lista de lo que tienes que preguntar. Quien te lo tiene que contestar es tu gestor, y la información oficial está en la Agencia Tributaria y en la Seguridad Social.
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Cómo elegir el producto y el proveedor
Trabajando desde casa, el producto manda más que en cualquier otro montaje: si pesa, caduca o hay que instalarlo, tu salón deja de ser suficiente. Las categorías que se pueden mover desde casa y sus pegas están una por una en productos para revender a negocios.
Del proveedor, estas son las seis cosas que conviene tener por escrito antes de pedir, sea quien sea:
- El pedido mínimo de verdad, no el “desde” del anuncio. Pregunta cuántas unidades tienes que pedir para que te acepten el pedido.
- Desde dónde sale el stock y en cuántos días. Un precio bajo con la mercancía a seis semanas en otro continente no es un precio bajo.
- Si factura con IVA en España. Sin factura española, ni deduces ni le puedes facturar bien a tu cliente.
- Si hay canon de entrada, cuota mensual o compromiso de compra. Con nosotros no lo hay, y el panel es gratis de por vida.
- Qué pasa si no vendes. Nosotros no recompramos stock, y por eso insistimos en que el primer pedido sea pequeño.
- Quién atiende cuando algo sale mal, y si puedes hablar con una persona.
Si el producto que vas a distribuir son dispositivos NFC de reseñas, hay cuatro preguntas más que no valen para cualquier producto y que conviene hacer antes de pagar (quién controla el enlace, si puedes reasignar una unidad vendida, si lleva QR y qué chip monta): están en cómo elegir proveedor de tarjetas NFC.
Nuestras condiciones completas (tabla de precios por volumen de los cinco formatos, plazos, facturación e IVA) están en proveedor NFC en España.
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Cuánto stock acabas guardando en casa
Esta es la pregunta que decide si una idea se puede llevar desde casa o no. Nuestro caso, con las medidas reales de cada formato:
- Tarjeta NFC + QR: 85 × 55 mm (formato tarjeta estándar).
- Stand NFC + QR: 105 mm alto × 70 mm ancho × 50 mm base.
- Placa NFC + QR: 100 × 100 mm (10 × 10 cm, cuadrada).
Con el pedido mínimo (10 unidades) hablas de una caja pequeña; incluso la cantidad más grande que acepta la Tarjeta (300 uds) sigue siendo una caja, no un palé. No llevan batería, no necesitan WiFi ni enchufe y no caducan, así que no hay nada que mantener mientras esperan en el armario.
Y como el destino de cada dispositivo se escribe desde el panel, el stock no está “comprometido” con ningún negocio hasta que lo vendes: si una venta se cae, ese mismo dispositivo lo configuras para otro cliente. Las fichas de cada formato tienen la comparación completa de tamaños y precios: Tarjeta, Stand y Placa.
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Cómo ser distribuidor desde casa en seis pasos
- 1
1. Decide a quién le vas a vender
Antes del producto, el cliente. Peluquerías, bares, talleres, clínicas: elige uno o dos tipos de negocio y empieza por ahí, porque el discurso y las objeciones cambian en cada sector.
- 2
2. Cuenta las puertas que tienes cerca
Abre Google Maps y cuenta cuántos negocios de ese tipo hay a quince minutos andando de tu casa. Si no llegas a treinta, el problema no va a ser el producto ni el precio.
- 3
3. Ponte en regla antes de facturar
Lleva a tu gestor lo de la sección anterior y pregúntale el alta, el epígrafe y cada cuánto te toca declarar. Hazlo antes del primer pedido: así el IVA de esa compra entra en tu actividad desde el principio.
- 4
4. Haz un primer pedido pequeño a propósito
El tramo de 300 unidades sale más barato por unidad, pero el primer pedido no es para ahorrar: es para saber si vendes. 10 Tarjetas son 45 € + IVA (54,45 € reales) y te dan para un par de semanas de visitas.
- 5
5. Sal a la calle con el producto funcionando
Configura un dispositivo con el panel antes de entrar por la puerta y deja que el dueño acerque su propio móvil y vea su ficha de Google abrirse. Qué decir y qué contestar a cada “no” está en la guía del revendedor.
- 6
6. Vuelve a pedir con datos, no con ilusión
Cuando sepas cuántas visitas te cuesta una venta, ya puedes calcular el stock que te conviene y bajar de tramo con cabeza. Antes de eso, cualquier pedido grande es una apuesta.
El guion de la visita, la demostración y las objeciones reales están desarrollados en la guía del revendedor. La cuenta del panel es gratis y trae un dispositivo de prueba, así que puedes practicar los pasos 1, 2 y 5 sin haber comprado nada todavía.
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Qué cuesta arrancar de verdad
El stock es la parte que sí podemos ponerte por escrito: el pedido mínimo son 10 unidades por producto y color, y en el formato más barato eso son 45 € + IVA (54,45 € de tu bolsillo), con el envío a la península incluido.
| Formato | Te cuesta (10 uds) | PVP recomendado | Te quedan |
|---|---|---|---|
| Tarjeta NFC + QR | 4,50 €/ud | 19,90 € | 15,40 € |
| Stand NFC + QR | 6,00 €/ud | 34,90 € | 28,90 € |
| Placa NFC + QR | 4,90 €/ud | 29,90 € | 25,00 € |
Precios sin IVA (el 21 % se suma al pagar). El PVP es solo una referencia: el precio al que vendes lo pones tú, y cuantas más unidades pidas más baja tu precio de compra (la tabla completa está en proveedor NFC en España).
Esos son los precios del tramo de entrada. A partir de ahí bajan por volumen: la Tarjeta llega a 2,50 €/ud a 300 unidades, el Stand a 3,50 €/ud a 300 y la Placa a 2,90 €/ud a 200. Vendiendo 3 Tarjetas al PVP recomendado recuperas el primer pedido con el IVA incluido.
Lo que no podemos decirte es cuánto te va a costar estar en regla: la cuota de autónomos, lo que te cobre tu gestor y los impuestos dependen de tu situación y del año. Súmalo tú con las cifras que te dé él antes de decidir, porque es un gasto mensual y el stock es un pago único.
Ninguna de estas cifras es una previsión de ingresos: son el precio al que compras y el precio al que puedes vender. Cuántas unidades vendas depende de cuántos negocios visites. Si lo que quieres es venderlo con tu propia marca, se puede, pero es fabricación bajo pedido desde 500 unidades y con un plazo de 3-4 semanas: tarjetas NFC personalizadas y marca blanca.
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Cuándo distribuir desde casa no compensa
Mejor decirlo antes de que te des de alta, porque el alta cuesta dinero todos los meses y el stock no lo recompramos.
- Si no vas a salir a la calle. Trabajar desde casa es dónde guardas el stock y dónde haces los papeles, no dónde se vende: la venta a negocios locales es presencial.
- Si esperas ingresos pasivos. Esto es trabajo comercial, y las primeras semanas son casi todo visitas sin venta.
- Si necesitas que te reserven la zona. No damos exclusividad: cualquiera puede comprar al mismo precio que tú, también en tu ciudad.
- Si no puedes estar dado de alta todavía. Sin poder facturar no hay venta a negocios, y facturar sin alta no es una opción.
- Si el pedido mínimo te quita el sueño. Si esa cantidad te preocupa, no es el momento: el dinero del primer pedido tiene que ser dinero que puedas perder.
Y si lo que te frena es la inversión más que los papeles, la comparación de cuánto hace falta para empezar está en negocio rentable con poca inversión.
Preguntas frecuentes
Dudas habituales
¿Se puede ser distribuidor desde casa sin ser autónomo?
Para venderle a un negocio tienes que emitirle una factura, y para emitir facturas hay que estar dado de alta en Hacienda; si además la actividad es habitual, entra el alta en la Seguridad Social. Cuándo se considera habitual y qué te toca a ti es justo lo que tiene que decirte tu gestor: nosotros no podemos darte asesoramiento fiscal.
¿Cuánto cuesta hacerse distribuidor de productos?
Con nosotros, el producto y nada más: no hay canon de entrada, ni cuota mensual, ni compromiso de compra, y el panel es gratis de por vida. El pedido mínimo son 10 unidades, 45 € + IVA (54,45 € reales) en el formato más barato. Aparte va lo que te cueste estar en regla (cuota de autónomos, gestor, impuestos), que depende de tu caso y no lo ponemos nosotros.
¿Hace falta almacén o nave para distribuir desde casa?
Depende por completo del producto. El nuestro no: Tarjeta NFC + QR, 85 × 55 mm (formato tarjeta estándar); Stand NFC + QR, 105 mm alto × 70 mm ancho × 50 mm base; Placa NFC + QR, 100 × 100 mm (10 × 10 cm, cuadrada), así que hasta la cantidad más grande que acepta la Tarjeta (300 unidades) cabe en una caja. Lo que sí tiene reglas propias es usar tu vivienda como domicilio de la actividad, y eso lo mira tu gestor.
¿Qué diferencia hay entre distribuidor, mayorista y revendedor?
El mayorista vende a otros vendedores y mueve volumen; el distribuidor oficial suele tener contrato, compromiso de compra y a veces zona en exclusiva; el revendedor compra a precio de proveedor y vende al cliente final cuando quiere, sin compromisos. Lo que se puede llevar desde casa es lo tercero, que es lo que ofrecemos: compras cuando te hace falta y dejas de comprar cuando quieras.
¿Puedo distribuir desde casa y tener otro trabajo a la vez?
Mucha gente empieza así, por las tardes o los sábados, porque no hay mínimos mensuales que cumplir. Compaginar un empleo por cuenta ajena con una actividad por cuenta propia tiene sus propias reglas (y si trabajas en el mismo sector, mira tu contrato): consúltalo con tu gestor antes de darte de alta.
¿Hay que firmar un contrato de distribución o pagar por la zona?
Con nosotros no hay contrato de distribución, ni canon, ni mínimos mensuales, ni exclusividad por zona. Creas la cuenta, pides cuando quieras y dejas de pedir cuando quieras. Tampoco recompramos el stock que no vendas, y por eso te decimos que el primer pedido sea pequeño.
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